Real Madrid solo empató a cero con el Villarreal

Efectivamente, el Real Madrid del músculo no convenció en su primer test oficial. Con Cannavaro, Emerson, Diarra y Van Nistelrooy como novedades respecto al año pasado, y con los 'rehabilitados' Raúl y Cassano en el once, el Real Madrid de Capello fue un equipo plano sin pegada. La fortaleza física del doble pivote primó por encima de las ideas para generar juego de ataque. El recurso del balón largo y los centros desde la derecha de David Beckham fueron estériles ante un Villarreal muy ordenado en defensa.
La apuesta de Capello por Raúl Gonzalez en la banda izquierda se dejó notar en los primeros veinte minutos con un capitán muy activo. Sus combinaciones con Cassano y Van Nistelrooy fueron frecuentes en la frontal del área. Unos metros más adelante, el Madrid fue un páramo. No pudo acertar cuando se trato de ingresar al area rival. El Villarreal tampoco estuvo mucho más acertado en los metros finales. Riquelme no fue el jugador de las grandes ocasiones y Forlán y Nihat estuvieron desaparecidos. La mejor ocasión del partido la protagonizó Senna a la media hora con un disparo envenenado desde la frontal que Casillas tuvo que despejar a córner con una de sus manos prodigiosas.
Tambien debemos mencionar que Raúl Bravo y Cannavaro solventaron su trabajo sin problemas. El italiano demostró unas cualidades defensivas superlativas en un par de acciones al corte y en ningún momento perdió la marca. Con el balón en los pies se arrancó y dispusó de alguna opción de marcar en los saques de esquina. Gozó de las mismas oportunidades que otro de los nuevos, Van Nistelrooy, desasistido por sus compañeros durante todo el encuentro. Lo poco que se le vio se lo guisó él mismo. En el centro, Emerson y Diarra estuvieron correctos, más el brasileño que el africano, un tanto despistado sobre el campo.
Más aún, tras el descanso el guión del partido no cambió y los bostezos continuaron en las gradas. Capello apostó por Guti para salir del tedio y sentó a Cassano, un jugador distinto al que llegó las pasadas Navidades pasado de kilos y sin motivación. El italiano dejó algunos detalles esperanzadores antes de dejar su lugar a un Guti con la mano y la magia escayoladas. El jugador español no dio una a derechas. El plan B del técnico italiano fue Robinho en lugar de un Beckham fatigado, pero tampoco funcionó.
Al final, pareció que nada iba a evitar el empate a cero. El primer disparo entre los tres palos del Madrid fue obra de Roberto Carlos en un lanzamiento directo de falta en el minuto 92. Con estas estadísticas, el conjunto madridista decepcionó en el inicio de una nueva era Capello que se vislumbra más italiana que nunca, es decir, completamente defensiva.